«Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado».
Lucas 19:8
¿Te has puesto a pensar que rara vez alguien se acerca a Jesús con la curiosidad de conocerlo?
La Biblia relata que mucha gente se acercó a Jesús para recibir un milagro, y muchos de ellos ni siquiera fueron agradecidos.
En el Evangelio de Lucas encontramos la historia de Zaqueo, un hombre que hizo todo lo necesario para ver y conocer a Jesús, y allí descubrimos el milagro más maravilloso de todos: un cambio real y genuino en su forma de ser, que fue de bendición para muchas personas.
El arrepentimiento lo llevó a corregir sus actitudes anteriores, y él ya no era el mismo después de aquel encuentro con Jesús.
Una sanidad y una vida próspera son milagros maravillosos, pero no se comparan con una vida transformada, que puede ser testimonio y bendición para otras personas.
Acércate a Jesús por lo que Él es y no por lo que Él te pueda dar.
Por Patricia Fagundez · © Patricia Fagundez. Publicado por ECO con autorización de la autora.
